Exposición Colectiva Migrantes
jueves, 14 de mayo de 2020
viernes, 25 de octubre de 2013
lunes, 5 de agosto de 2013
REGENERANDO LAZOS PERDIDOS. Tránsitos
artísticos entre Arequipa y Puno
Gabriela Germaná / Historiadora de arte
Hacia mediados
del siglo XX una gran crisis en el sector agropecuario afectó a todo el país,
dando inicio a las grandes migraciones del campo a la ciudad. Puno, que basaba
su economía en el trabajo de la tierra, fue uno de los sectores más afectados.
Siguiendo rutas de circulación establecidas desde épocas prehispánicas y
remarcadas por el desarrollo comercial y cultural durante el virreinato y el
siglo XIX, los migrantes puneños se dirigieron principalmente a la ciudad de
Arequipa, espacio que para entonces basaba su economía en la industria y que no
se vio afectada por la crisis.
El
establecimiento de un conjunto numeroso de pobladores foráneos no es un proceso
fácil para una urbe, no sólo por la infraestructura y los servicios que muchas
veces resultan insuficientes, sino porque los migrantes transforman los hábitos
y estilos de vida del lugar donde se asientan. En Arequipa, como en Lima y otras
ciudades del Perú, uno de los primeros cambios fue la configuración geográfica
de la ciudad debido a la invasión por parte de los migrantes de amplias
extensiones de tierras eriazas para construir precarias viviendas. Asimismo,
ante la incapacidad del Estado de generar programas de desarrollo a la medida
de las nuevas necesidades, los migrantes se organizaron para satisfacer sus
urgencias de supervivencia y de reconocimiento social, creando estructuras
paralelas basadas en los modelos culturales de sus lugares de origen.
El resultado a
lo largo de varias décadas es una fuerte influencia en la creación de una nueva
y particular forma de modernidad, que responde a la adaptación y recreación de
la cultura popular, producto de un diálogo permanente y dinámico, no exento de
contradicciones, entre las distintas tradiciones regionales y las más recientes
manifestaciones de la cultura cosmopolita occidental.
Nereida Apaza
Mamani, Raúl Chuquimia Ramos, Daniel Gallegos Esquivias y David Villalba Quispe,
son cuatro jóvenes artistas nacidos en Arequipa, algunos hijos de migrantes
puneños, que como muchos hijos de migrantes, transitan entre dos ejes: su
condición formal de ciudadanos arequipeños y la búsqueda simbólica de sus
orígenes en el Puno natal de sus padres. Su obra recorre los mismos espacios:
formados en la Escuela Superior Pública de Arte Carlos Baca Flor de Arequipa,
su producción artística camina por los linderos del lenguaje artístico
europeo-occidental, desde el más tradicional hasta el más contemporáneo, mientras
a través de sus contenidos buscan aquellos elementos en los que pueden
reconocer los aspectos que los conecten con el
Puno más simbólico.
Nereida Apaza a
través de un delicado trabajo de bordado hace referencia a los componentes más
significativos, en relación a su experiencia personal, del paisaje puneño; y a
través de una instalación, un homenaje a las polleras que visten las mujeres
puneñas y que ella ya no vestirá. Raúl Chuquimia parte de las máscaras, objetos
que en Puno revisten especial importancia, sobre todo en la gran fiesta de la
Virgen de la Candelaria, haciendo énfasis en la transformación que su uso
implica, y que, de este modo, se relaciona con la nueva identidad que muchas
veces deben adoptar los migrantes. Daniel Gallegos elabora su obra con ichu, pasto característico de las
alturas de Puno, con el que realiza una instalación en el mismo lugar donde
éste crece, reivindicando de esta manera el entorno natural en su conjunto.
Finalmente, David Villalba, desde un marco más conceptual, trabaja la imagen
del campesino y su construcción en función de una serie de prejuicios,
paradigmas e intereses que han dominado en la historia del Perú.
Puno y Arequipa
han estado estrechamente relacionados a lo largo de toda su historia. En tiempos
prehispánicos los reinos altiplánicos se extendieron hasta la costa para aprovechar
los recursos de los distintos pisos ecológicos; más tarde, durante la época
virreinal y hasta el siglo XIX, importantes rutas comerciales unieron estas dos
ciudades con el consiguiente desarrollo cultural y artístico, que tuvo
características propias para toda la región sur andina. El “estilo mestizo”
virreinal, las arte populares del siglo XIX, el movimiento indigenista y la
fotografía de inicios del siglo XX de esta región, son los más resaltantes
ejemplos del intercambio constante de conceptos e imágenes entre las ciudades.
El conjunto de
obras de la presente exposición nace en el ámbito urbano arequipeño, desde el
cual sus creadores ubican una serie de elementos que identifican como parte de
su identidad puneña, y que reelaborados son plasmados en las obras. A partir de
ello, en una búsqueda de carácter personal, buscan mantener los lazos con su
pasado. Pero el camino que este proyecto traza, presentando la exposición en
Puno, vas más allá: regenera desde el ámbito de la contemporaneidad artística
lazos perdidos del importante espacio social y cultural sur andino, tendiendo nuevos
puentes para la integración de una región.
CATALOGO DIGITAL:
http://issuu.com/chuquimia/docs/migrantes_puno?workerAddress=ec2-174-129-46-192.compute-1.amazonaws.com
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http://issuu.com/chuquimia/docs/migrantes_puno?workerAddress=ec2-174-129-46-192.compute-1.amazonaws.com
Intervenciones Públicas en Puno
Nereida Apaza Mamani.
SILENCIO. Intervención en los mercados, el público podía acercarse a leer los poemas bordados sobre tela que se iban escribiendo en el transcurso del día.
Raúl Chuquimia Ramos.
SE SUFRE PERO SE GOZA. Intervención en las mototaxis y tricitaxis de Puno. El rostro sonriente de un huaco retrato acompaña a la frase que alude al empeño y esfuerzo del peruano por salir adelante pese a toda clase de dificultades.
Daniel Gallegos Esquivias
EL VUELO DE LA PARIHUANA. Del lomo de una Parihuana, modelada en ichu, cualquier persona podía coger una pequeña bandera. De esta forma fue devuelto un símbolo de peruanidad.
SILENCIO. Intervención en los mercados, el público podía acercarse a leer los poemas bordados sobre tela que se iban escribiendo en el transcurso del día.
Raúl Chuquimia Ramos.
SE SUFRE PERO SE GOZA. Intervención en las mototaxis y tricitaxis de Puno. El rostro sonriente de un huaco retrato acompaña a la frase que alude al empeño y esfuerzo del peruano por salir adelante pese a toda clase de dificultades.
Daniel Gallegos Esquivias
EL VUELO DE LA PARIHUANA. Del lomo de una Parihuana, modelada en ichu, cualquier persona podía coger una pequeña bandera. De esta forma fue devuelto un símbolo de peruanidad.
miércoles, 17 de julio de 2013
Daniel Gallegos Esquivias
Escultura en ichu "Otoño del cortamonte dormido que descanzó en primavera de aquella Taruka"
Escultura en ichu "Pescador de costumbres"
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